Blog / Investigación educativa
Notas breves con base en evidencia, escritas en lenguaje simple para que todos puedan entender la importancia del juego y la interacción en la primera infancia.
Por qué 10 minutos valen oro
En un mundo lleno de estímulos, dedicar solo diez minutos a una rutina de lectura, juego o conversación puede transformar el día de una niña o niño. Estos "micro‑momentos" refuerzan el vínculo afectivo y facilitan la concentración. Diversos estudios demuestran que la repetición diaria de actividades breves tiene un impacto mayor que sesiones esporádicas y largas. La clave está en la constancia y en el disfrute compartido.
Hablar, nombrar, escuchar
El desarrollo del lenguaje no ocurre solo: se nutre de conversaciones auténticas. Nombrar objetos, describir acciones y escuchar las respuestas de los niños estimula su vocabulario y comprensión. Según investigaciones en neurociencia, la calidad y cantidad de palabras que reciben durante los primeros años es un predictor del éxito escolar futuro. Las preguntas abiertas («¿qué crees que pasará?») fomentan el pensamiento crítico y la imaginación.
Jugar es aprender
Lejos de ser una pérdida de tiempo, el juego guiado es la base del aprendizaje. Durante el juego, las niñas y niños ensayan roles, resuelven problemas y experimentan con reglas. Investigaciones pedagógicas señalan que el juego libre combinado con intervenciones intencionales del adulto mejora la memoria de trabajo, la creatividad y la regulación emocional. Permitirles dirigir su juego mientras se brinda un acompañamiento sensible potencia su autonomía.
